Narración
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Sábado 3 de abril
Lee Para el Estudio de esta Semana:
Génesis
2:16, 17;
3:1-13;
Deuteronomio 30:10-19;
Sal. 119:11;
Colosenses
3:2;
Hebreos 11:8-10.
Para Memorizar: “Y Daniel propuso en su corazón no
contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que
él bebía” (Dan. 1:8).
ANITA Y CAROLINA ERAN HERMANAS, y crecían juntas. En
la adolescencia, Anita, dos años mayor, era diligente en sus estudios.
Le iba bien y, después de graduarse del nivel medio, fue a la
universidad y estudió Administración. Hoy tiene unos treinta años, tiene
un buen trabajo, está casada y vive bien, en su casa propia.
Carolina eligió ir a las fiestas y pasarlo bien.
Abandonó la enseñanza media, y comenzó a usar tabaco, alcohol y otras
drogas. Hoy es una madre soltera, que vive sostenida por el Gobierno, en
tratamiento de rehabilitación de su drogadicción. Está algo celosa del
éxito de su hermana.
Ambas tuvieron las mismas oportunidades y
posibilidades. Anita eligió un camino; Carolina, otro. Ambas están
viviendo con el resultado de sus elecciones.
Todos tenemos que hacer elecciones y tenemos que
vivir con sus consecuencias.
La pregunta es:
¿Cuáles serán nuestras elecciones, y de qué manera podemos saber cómo
hacer las correctas? Esta semana, consideraremos el poder de las
elecciones.
Un
vistazo a la semana: Dios nos dio el poder de elegir.
Pero, con esas
elecciones, vienen las consecuencias.
Domingo
4 de abril: La realidad de la libertad
A menudo, escuchamos a la gente hablar de “libertad”.
Generalmente, los movimientos políticos hacen grandes proclamaciones
acerca de la “libertad”. Uno de los Estados de los Estados Unidos tiene
como lema: “Vive libre o muere”.
La libertad es, en realidad, un tema muy complicado.
La palabra significa cosas diferentes para personas diferentes, en
contextos diferentes. No siempre es fácil saber qué quiere decir la
gente cuando habla acerca de la “libertad”.
Pero, una cosa es segura: cuando Dios creó a los
seres humanos, los hizo seres morales y, para que fueran seres
verdaderamente morales, tenían que tener libertad moral. Es decir,
tienen que tener la capacidad de elegir aunque sea en forma equivocada.
De lo contrario, no podrían ser realmente libres.
Lee
Génesis
2:16 y 17. ¿Qué está implicado en las palabras divinas dirigidas
a Adán? ¿De qué modo revelan la libertad moral de Adán?
En
Génesis 3:1
al 6 vemos la libertad moral dada a Adán y a Eva. ¿Por qué les
habría advertido Dios contra comer del árbol, si no les hubiera dado el
poder de elegir? Por eso, vemos a seres perfectos en un medioambiente
perfecto, que reciben el permiso de la libertad moral. En el mismo
fundamento de la existencia humana, la realidad de nuestra libertad ha
sido realmente visible.
Lee Génesis 3:1 al 6. ¿Cómo ejercieron Eva y Adán
su libre albedrío? ¿Cómo podrían haber hecho elecciones mejores en
cada una de esas etapas? ¿Qué podemos aprender de estos textos
acerca de la clase de elecciones que hacemos nosotros?
La libertad moral humana debe ser muy importante a la
vista de Dios. Después de todo, consideren lo que nuestro abuso de esa
libertad le costó. Tan sagrado, tan fundamental es este don que, antes
que negárnoslo, Dios iría a la Cruz en lugar de dejarnos que suframos la
muerte por la manera en que usamos mal este don.
¿Qué error básico hicieron cometieron, Adán y
Eva? ¿Cómo podemos nosotros, con el conocimiento de sus errores,
evitar cometer equivocaciones similares en nuestro propio contexto?
¿De qué maneras afrontamos tentaciones semejantes?
Lunes
5 de abril. Las consecuencias: Culpa y temor
Lee
Génesis
3:7 al 13, y responde a las siguientes preguntas:
-
Si pudieras expresar con una sola palabra lo que experimentó
la pareja, ¿cuál sería y por qué? ¿Cómo afrontamos hoy lo mismo?
-
¿Qué otra emoción experimentaron que no habían conocido
antes? Otra vez, ¿de qué maneras experimentamos lo mismo, y por
qué?
Cuando la prensa estadounidense expuso el escándalo
de Watergate, a comienzos de la década de 1970, se reveló que muchas de
las actividades de la Casa Blanca eran operaciones de encubrimiento. El
presidente Richard Nixon finalmente renunció, no porque él haya
autorizado el robo a las oficinas del Partido Demócrata, ni haya
participado en la planificación de ese acto; sino por haber sido
culpable de tratar de encubrir lo que otros habían hecho.
En un sentido, vemos el intento de Adán y de Eva de
realizar un encubrimiento, de esconder lo que habían hecho, o de tratar
de que la culpa no fuera de ellos.
Por supuesto, la mayoría sabe que es imposible
ocultar nada de Dios. Si el cabello de nuestra cabeza está contado (Mat.
10:30), no podemos engañarlo acerca de nuestros actos. Pero podemos
engañarnos a nosotros mismos. Cuán fácilmente podemos encontrar formas
de pasar la culpa a otros. Si mi jefe no hubiera hecho esto, entonces yo
no habría hecho aquello. Si mi cónyuge no hubiera hecho esto, entonces
yo no habría hecho lo otro. Si Dios hubiera eliminado la tentación
cuando oré, entonces yo no habría caído. Si solo esto, si solo
aquello...
Claro, a veces enfrentamos tentaciones poderosas, que
llegan a lo más íntimo de nuestro ser. La situación es peor porque ya
hemos llegado con naturalezas corrompidas y caídas, y es más fácil
sucumbir cuando somos tentados y probados. El pecado es malo, como lo
son también sus consecuencias, pero resulta peor cuando rehusamos
aceptar la responsabilidad. Después de todo, ¿cómo podemos vencer el
pecado si no reconocemos nuestra culpa por cometerlo?
¿Aceptas tu responsabilidad por tus elecciones
equivocadas? ¿O siempre echas la culpa a otros por ellas? Si es así,
¿cuándo dejarás de hacerlo?
Martes
6 de abril. Elecciones: buenas y malas
Aunque nuestras naturalezas cambiaron desde la caída
de Adán y Eva, aún tenemos libre albedrío. Lo que hacemos con ese libre
albedrío es responsabilidad nuestra. Podemos rendirnos a Dios y
obedecerle, o seguir nuestras propias inclinaciones pecaminosas.
Lee
Hebreos 11:8 al 10. ¿Qué se dice de Abraham y de sus elecciones?
¿Qué podemos aprender de esto?
Sin embargo, ¿qué elecciones equivocadas hizo
Abraham? ¿Cuáles fueron las consecuencias de ellas? Ver
Génesis
16 y
21:9 al 14.
“La poligamia se había difundido tanto que había
dejado de considerarse pecado; violaba [...] la ley de Dios, y destruía
la santidad y la paz de las relaciones familiares. El casamiento de
Abraham con Agar fue un mal, no solo para su propia casa, sino también
para las generaciones futuras” (PP 141).
Lee
Daniel 1:8 al
16. Las palabras “Daniel propuso en su corazón” indican que su
elección fue consciente y firme. Las consecuencias de ella influyeron
sobre toda la vida de Daniel. Él reafirmaba su compromiso con Dios en
sus sesiones diarias de oración y devoción.
Decimos que queremos hacer decisiones correctas;
pero debemos hacerlas. ¿En qué forma podemos programar nuestras
mentes para hacer decisiones correctas?
Sal.
119:11;
Fil. 4:8;
Col. 3:2.
Somos libres para decidir en favor del Señor o en
contra de él. No hay tercera opción. Esto no significa que no cometamos
errores o caigamos (consideren a Abraham, por ejemplo); pero debemos
“proponernos en nuestros corazones” hacer la voluntad de Dios. Debemos
proponernos elegir lo que es correcto, y esto es lo que Dios nos ordena
hacer. Es importante que recordemos que, si caemos, Dios no nos desecha.
El peligro es, en cambio, que podamos sentirnos tan mal y tan culpables
que queramos abandonar todo. En esos casos, nuestra única esperanza es
caer ante la Cruz y reclamar el perdón ofrecido en Jesús.
Miércoles
7 de abril: La elección y la generación siguiente
Lee
Deuteronomio 30:10 al 19. ¿Cuál es la esencia de las palabras de
Dios a su pueblo? ¿Qué puntos se destacan? ¿Cómo entiendes la idea
de que sus elecciones impactarían en la vida de sus hijos? ¿Qué
significa eso? ¿De qué modo tus elecciones pueden impactar a tus
hijos?
Las consecuencias de las elecciones de la vida nos
afectan no solo a nosotros mismos, sino también nuestros hijos. Nuestra
influencia es mucho mayor de lo que imaginamos, especialmente sobre
nuestros hijos. Un ejemplo es el de beber alcohol. Se ha hecho mucho
alboroto acerca de los supuestos “beneficios” de un vaso de alcohol por
día. Esta promoción, impulsada por el lucro de la industria de los
licores, ha engañado a muchos. Sin embargo, pocos se dan cuenta de que
estos estudios tienen fallas; cuando se corrigen esas fallas, se
encuentra que esos beneficios no existen.
El alcohol sigue siendo lo que siempre fue, una de
las grandes plagas de la humanidad; y, con todas las advertencias que se
nos han dado, ¡cuán necio sería bajar la guardia ahora!
Se sabe que el siete por ciento de las personas que
toman un primer trago llegarán a ser alcohólicas o bebedores problema.
La decisión de introducir alcohol en nuestros hogares podría o no
repercutir sobre nosotros en forma individual. Quizá no nos dañaría
tanto. Pero ¿qué sucedería con nuestros hijos? ¿Qué ejemplo les
dejaríamos? Si bebieras, sería más probable que tus hijos también lo
hicieran. ¿Valdría la pena elegir algo que podría robarles la vida a tus
hijos? Los estudios muestran que los hijos criados en hogares en los que
hay alcohol tienen mayores riesgos de tener problemas con él que los
hijos criados en hogares donde no se lo consume. Ese sencillo hecho
debería hacernos muy cautos. Lee de nuevo
Deuteronomio
30:10 al 19. Tus elecciones impactan no solo a ti, sino también a
tus hijos. Y, si no tienes hijos, ¿por qué hacer una elección con tantos
riesgos? Dios nos dio estos principios de salud para nuestro bien.
¿Tenemos la fe suficiente para confiar en su Palabra?
¿Quién no ha visto ejemplos de la devastación
producida por el uso del alcohol? ¿Por qué ser necio y arriesgarte a
eso para ti o, aún peor, influir sobre otros en la dirección
equivocada?
Jueves
8 de abril: Elecciones y oportunidades
Aunque todos tengan el poder de elegir, no todos
tienen las mismas oportunidades. Algunas decisiones limitan las
oportunidades futuras. Algunos sufren desventajas sin que ellos las
elijan. Considera las desventajas de hijos nacidos en hogares en los que
se usan drogas, donde hay violencia doméstica y pobreza extrema.
Considera los estragos de la corrupción violenta y la desesperación.
Todos hemos sido puestos en situaciones que no hemos elegido.
Lee
Salmo
87:5 y 6. ¿Cuál es el mensaje para nosotros acerca de algunas
circunstancias que no son de nuestra elección? ¿De qué modo estos
versículos nos ayudan a comprender el significado de
Mateo 7:1
y 2?
Dios conoce nuestras circunstancias; sabe que muchos
sufrimos situaciones difíciles que no elegimos. Solamente Dios conoce el
trasfondo de cada uno. ¿Quién no conoce a personas que luchan con
problemas terribles producidos por elecciones ajenas?: un padre que
abandona a la familia; un cónyuge que comete adulterio; un amigo que
traiciona a alguien que había confiado en él. Las variables son
interminables y aterradoras.
No obstante, las buenas nuevas son que podemos hacer
la elección más importante de todas: elegir seguir a Jesús. Al aceptarlo
como nuestro Salvador, al arrepentirnos de nuestros pecados y ser
bautizados, recibimos el don del Espíritu Santo. Dios, ahora, entra e
influye en nuestros corazones y en nuestras mentes para dirigir las
acciones y conducirnos a llevar fruto. Somos sarmientos de la Vid
verdadera.
Según
Gálatas 5:22
y 23, el fruto del Espíritu no nos llega de uno en uno sino en un
racimo. Es el resultado de que el Espíritu tome el control de nuestra
voluntad, si se lo permitimos. Por el poder de Dios que obra en
nosotros, podemos permitir, mediante nuestras elecciones, que Dios anule
algunos de los impactos negativos que recibimos por las elecciones que
otros hicieron.
¿Cuáles son algunos de los hechos con los que
luchas que son el resultado de elecciones hechas por otros, no por
ti? ¿De qué modo ha obrado Dios en tu vida anulando algunos de los
resultados negativos de esas decisiones? ¿Qué elecciones puedes
hacer tú mismo que pueden ayudarte en el proceso de sanidad?
Viernes
9 de abril
Para Estudiar y Meditar:
Lee, en Mensajes selectos, “Los ángeles buenos son
más poderosos que los malos ángeles”, tomo 1, páginas 110 a 114.
“Cada alma tiene un cielo que ganar y un infierno que
evitar. Y los seres angelicales siempre están dispuestos a venir en
ayuda del alma probada y tentada. Él, el Hijo del Dios infinito, soportó
la prueba y la aflicción en nuestro lugar. Delante de cada alma, se
levanta vívidamente la cruz del Calvario. Cuando sean juzgados los casos
de todos, y ellos [los perdidos] sean entregados para sufrir por haber
desdeñado a Dios [...] y por su desobediencia, nadie tendrá una excusa,
nadie necesitará haber perecido. Dependió de su propia elección quién
habría de ser su príncipe, Cristo o Satanás” (MS, 1:112).
“Dios no obliga a los hombres a renunciar a su
incredulidad. Delante de ellos están la luz y las tinieblas, la verdad y
el error. A ellos les toca decidir lo que aceptarán. La mente humana
está dotada de poder para discernir entre lo bueno y lo malo. Dios
quiere que los hombres no decidan por impulso, sino por el peso de la
evidencia, comparando cuidadosamente un pasaje de la Escritura con otro”
(DTG 422).
Preguntas Para Dialogar:
-
En la clase, analicen el tema de la “libertad”. ¿Qué significa
libertad? ¿Es realmente libre la persona que elige ser esclava?
¿Cuán libres somos nosotros, realmente? ¿Cuáles son los límites de
la libertad? ¿Cuándo la libertad puede ser mala?
-
Piensa acerca de los efectos negativos del alcohol y las vidas
arruinadas por su uso. Cuando se contrasta con los supuestos
“beneficios”, ¿por qué es mejor no involucrarse con él?
-
Algunas personas han nacido en hogares cristianos, con padres que
las amaban, cuidaban de ellas, y les enseñaban de Jesús y de su
gracia. Otras nacieron en hogares en los que los padres abusaban de
ellos y los descuidaban; y aun si hablaban de Jesús, no reflejaban a
Cristo en sus vidas. Sus acciones revelaban que eran agentes de
Satanás, no de Cristo. ¿Qué esperanza les ofrece el evangelio a
estas personas? ¿Qué promesas puedes señalarles?
-
Sin duda, algunas personas han nacido en circunstancias
horribles, con consecuencias que las perseguirán el resto de sus
vidas. Pero ¿por qué debemos ser cuidadosos de no pasar nuestras
vidas echando la culpa a nuestros padres, o a nuestra crianza
deficiente, por nuestros problemas? ¿Cómo podemos aprender, por la
gracia de Dios, a superar esos hechos?