Pregunta: ¿Cómo debo interpretar el tercer párrafo de Joyas de los Testimonios Tomo 2 página 40? ¿concretamente el diezmo es la décima parte de mis ingresos o es una cifra mayor o menor que propuse en mi corazón devolver a Dios?

Respuesta: Muy interesante pregunta mi hermano y amigo, espero que pueda resolver su inquietud con mi respuesta. Bueno, pues, el párrafo en cuestión que me señalas dice así...

"Las ofrendas voluntarias y el diezmo constituyen la renta del Evangelio. Dios pide cierta porción de los recursos confiados al hombre: un diezmo; pero deja a todos libres para decir cuánto es el diezmo, y si ellos quieren o no dar más que esto. Han de dar según se proponen en su corazón. Pero cuando el corazón está conmovido por la influencia del Espíritu Santo, y se ha hecho un voto de dar cierta cantidad, el que hizo el voto ya no tiene derecho sobre la porción consagrada. Hizo su promesa delante de los hombres, y ellos son llamados a atestiguar la transacción." (JT T.2 p.40)

Si leemos este pasaje desconectado de los párrafos anteriores podríamos pensar que aquí se está diciendo que uno es quien determina cuánto es el diezmo, ¿no es cierto?... pero en realidad no es que lo que se está diciendo aquí. ¿Por qué?, pues, por el contexto de este pasaje. Ahora te expongo los párrafos anteriores... nota que he de poner en rojo aquellas expresiones que deseo notes bien.

"EL SEÑOR ha ordenado que la difusión de la luz y la verdad en la tierra dependan de los esfuerzos voluntarios y las ofrendas de aquellos que han participado de los dones celestiales. Son comparativamente pocos los llamados a viajar como ministros o como misioneros, pero multitudes han de cooperar con sus recursos en la difusión de la verdad.
La historia de Ananías y Safira nos es dada para que podamos comprender el pecado del engaño en relación con nuestros donativos y ofrendas. Ellos habían prometido voluntariamente dar una porción de su propiedad para el adelantamiento de la causa de Cristo; pero, cuando tuvieron los recursos en sus manos, se negaron a cumplir aquella obligación aunque deseaban al mismo tiempo aparentar que lo habían dado todo. Recibieron un castigo ejemplar para que sirviese de advertencia perpetua a los cristianos de todas las épocas. El mismo pecado prevalece terriblemente en la actualidad, aunque no oímos hablar de tan señalados castigos. El Señor muestra una vez a los hombres cuánto aborrece la violación de sus requerimientos sagrados y su dignidad, y luego los deja seguir los principios generales de la administración divina.
Las ofrendas voluntarias y el diezmo constituyen la renta del Evangelio. Dios pide cierta porción de los recursos confiados al hombre: un diezmo; pero deja a todos libres para decir cuánto es el diezmo, y si ellos quieren o no dar más que esto. Han de dar según se proponen en su corazón. Pero cuando el corazón está conmovido por la influencia del Espíritu Santo, y se ha hecho un voto de dar cierta cantidad, el que hizo el voto ya no tiene derecho sobre la porción consagrada. Hizo su promesa delante de los hombres, y ellos son llamados a atestiguar la transacción." JT T.2 p.40)

¿Entiendes ahora qué se quiere decir aquí?, déjame explicártelo mejor.

El diezmo es la décima parte de lo que te entra en materia de recursos económicos. Ahora bien, cuando llegas a la iglesia y vas a dar tu diezmo, tu tienes la libertad de decir cuánto es tu diezmo... imagina que has ganado $20.00 dólares y deseas dar el diezmo de ello, lo cual son $2.00 dólares. Bueno, cuando llegues a la iglesia el próximo culto y vayas a diezmar, tú, como Ananías y Safira tienes la libertad de decir cuánto es tu diezmo, nadie confisca esa información de ti, puedes decir que vas a diezmar $2.00 dólares, pero también puedes decir que vas a diezmar $0.50 centavos... ese será tu diezmo, pero cuidado, pues si haces la segunda opción, estarás cometiendo el mismo pecado de Ananías y Safira... No obstante, la libertad para decir cuánto vas a diezmar es tuya... eso no significa que lo que diezmes sea en realidad el diezmo, que es lo que Dios requiere.

En estos párrafos, la autora está señalando "el pecado del engaño" como tema principal y pone como ejemplo la historia de Ananías y Safira. Cuando se traslada a los problemas de la actualidad ella señala entonces que aunque Dios nos "pide cierta porción de los recursos confiados al hombre" tenemos la opción de ser "libres para decir cuánto" es nuestro diezmo, obviamente, si lo que decimos es incorrecto, estamos cometiendo el mismo pecado de Ananías y Safira.. en fin, ella no está diciendo que es correcto decir una cantidad diferente de la que es el diezmo, ella lo que dice es que Dios nos da libertad de hacerlo, de engañar, como hicieron Ananías y Safira. Es por ello que ella dice: "El mismo pecado prevalece terriblemente en la actualidad". Obviamente, las consecuencias de desobedecer a Dios, hoy día no son tan drásticas, si se quiere, como las que vemos en una historia como ésta, no obstante, es de igual desagrado delante de Dios, el engañar, o tratar de engañar a la iglesia. ¿Comprendes ahora el sentido de esta cita?, espero que sí. Dios te bendiga ricamente mi hermano.