Pregunta:Gracias  éxitos!!!! La pregunta es  respecto a la cortina del santuario la que dividía el lugar santo y el santísimo:

1 ¿de qué grueso era?
2 ¿en el día de expiación qué pasaba con ella, la cambiaban, la dejaban, el olor de la sangre?
3 ¿en el templo había cortina?

Respuesta: Aquí tenemos tres preguntas en una sola y son muy interesantes.

1. El ancho y demás medidas de las cortinas del santuario aparecen en la misma Biblia, leamos juntos en Exodo 26:2 ...

"La longitud de la una cortina de veintiocho codos, y la anchura de la misma cortina de cuatro codos: todas las cortinas tendrán una medida."

En la referencia a las cortinas se ve un ancho de  4 codos que son alrededor de 1.8 Metros, .. Según el Comentario Bíblico Adventista, el velo que dividía el lugar santo al santísimo es comprobadamente de las mismas dimensiones y diseños que los mencionados...

"Este debía de ser el mismo material y de la misma artesanía que las "diez cortinas" que formaban la cubierta interior del cielo raso y de las paredes del tabernáculo (vers. 1), y también debía de tener bordadas en hilo de oro y plata las figuras de los querubines (PP 359)". (CBA T. 1 p.653)

2. Al ver cómo funcionaban las cosas el día de expiación, nos damos cuenta de que el sacerdote untaba la sangre del cordero en su pulgar, leamos juntos:

"Y el sacerdote ungido meterá de la sangre del becerro en el tabernáculo del testimonio. Y mojará el sacerdote su dedo en la misma sangre, y rociará siete veces delante de Jehová hacia el velo" (Lev. 4:16,17)

Entendamos este proceso, el sacerdote metía su dedo en la sangre, esto apenas manchaba la punta de su dedo, entonces "rociaba ... hacia el velo". La clave de esto es que el sacerdote rociaba "hacia" el velo, pero no rociaba "el" velo con la sangre... de hecho si acaso caía alguna gota, no era sobre el velo sino sobre el suelo... permíteme dibujarte un pequeño gráfico del lugar donde se encontraba el sacerdote, así te darás cuenta de que esta sangre no llegaba a tocar el velo, por lo tanto éste no se ensuciaba.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagina lanzar una gota o dos de sangre que quedaran untadas en el dedo del sacerdote a una distancia de casi un metro hacia adelante... imagina que quizás la primera gota caiga cerca de la cortina, pero recuerda que el sacerdote rociaba siete veces, pero con la misma sangre que había untado. En fin, es bastante poco probable que la cortina fuera manchada y mucho menos que agarrara el olor de la sangre. Todo este ritual tenía un significado mucho más simbólico que literal, siempre es bueno recordarlo.

3. Me imagino se refiere al templo de Herodes o al de Salomón... encontremos esta respuesta en la misma Biblia.

Comencemos con el de Salomón ... "Hizo también el velo de cárdeno, púrpura, carmesí y lino, é hizo resaltar en él querubines." (2 Crónicas 3:14) ... Aunque el exterior de este templo ya no era de cortinas, Salomón mandó a hacer el velo que dividía el lugar santo del santísimo con un velo de cárdeno, púrpura, carmesí y lino y tenía bordados unos querubines.

El templo de Salomón fue saqueado y destruido por los Babilonios ... no fue hasta el tiempo de Herodes, que el templo fue reconstruido, ya no con tanta belleza, pero con mayor gloria, pues el mismo Jesús caminaría por sus pasillos y salas. Esta reconstrucción llevó, sin lugar a dudas, un velo... ¿qué prueba tenemos de ello?, observa este texto...

"Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo: y la tierra tembló, y las piedras se hendieron;" (Mat. 27:50, 51)

En ocasión de la muerte de Jesús, el velo del templo de Herodes, el templo de Jerusalén, se rasgó en dos. Esto señalaba el fin de los ritos y ceremonias que apuntaban a Jesús como Salvador. Los ritos ya no serían necesarios, pues el verdadero Cordero de Dios había muerto por los pecadores.